Gabriel Simonet

Gabriel Simonet ·

Cómo hice el videoclip de Tres Monedas

Tres monedas es un tema de 1998 encontrado por Valentín (la historia de la canción) durante una exploración arqueológica en sus cajas de cassettes. Así que quise que el tema pareciera el recuerdo de una sesión entre viejos amigos músicos, cuando eran jóvenes, no como son ahora. La canción, unas fotos de época y el clima de gente trabajando junta fueron el punto de partida. El videoclip terminó tomando forma como una película ilustrada: instrumentos, conversaciones, habitaciones y miradas que acompañan la música sin explicarla de manera literal.

La primera tarea fue definir. Reuní fotografías, material de archivo y escenas musicales que me ayudaran a pensar encuadres y acciones. De un documental de los Traveling Wilburys y un videoclip de Los Rodríguez tomé referencias de ambiente; de un ensayo de SONA (mi primera banda) de 1994 obtuve algunos detalles de época y de mi identidad pasada; de Other Favorites, la proximidad de dos músicos sentados frente a un micrófono. Ese material sirvió para decidir qué tipo de escena buscaba. Las imágenes finales se construyeron para este videoclip.

Selección de personajes y lenguaje visual Una de las imágenes que fijó el modo de dibujar personajes y escenas.

Primero, imágenes que sostienen la escena

Trabajé las escenas como imágenes antes de pedirles movimiento. Cada una necesitaba una acción reconocible, una identidad estable y objetos que siguieran siendo más o menos los mismos de un plano a otro (aunque tuve gran tolerancia, no dejé mi control freak hablar de más). Había que saber quién tocaba, quién escuchaba y dónde estaba cada micrófono. También había que resolver cosas pequeñas que en video se vuelven enormes: una mano sobre una guitarra, la cantidad de cuerdas de un bajo, el cable que sale del instrumento o un micrófono que cambia de modelo o el pelo que cambia de largo entre cortes.

La dirección visual terminó en un cómic pictórico de adultos. Formas claras, pincelada visible, luz cálida y sombras azul petróleo. Elegí nueve imágenes maestras para fijar ese lenguaje. Al editar una escena, la imagen objetivo conservaba la persona, el encuadre y los objetos; las maestras indicaban cómo dibujarla. Así pude corregir el estilo sin convertir a todos los músicos en el mismo personaje.

Una de las nueve imágenes maestras El estilo se definió con imágenes concretas, no con una etiqueta genérica.

Hubo correcciones que cuentan mejor el trabajo que cualquier prompt. Una cocina nocturna debía seguir siendo una cocina nocturna, con su luz de heladera y el azul del exterior. En otra escena, el color de la pared, una columna, el póster y el micrófono tenían que conservar su relación espacial. Cuando una mano escondía parte del bajo, el instrumento entero debía seguir existiendo al moverla. Esos controles le dieron continuidad al mundo del clip.

Comparación de color antes Referencia de color elegida El ajuste de color quitó la dominante naranja fuerte y dejó respirar las sombras sin perder calidez.

La galería fue mi mesa de montaje

Cada imagen y cada clip recibió un ID. Con ese nombre podía comentar un plano, pedir una corrección y encontrar después el video que dependía de esa imagen. Las galerías de revisión mostraban posición, duración, punto de entrada y comentario. Movía tarjetas, quitaba un plano del montaje o lo recuperaba sin borrar el archivo original.

Primero armé maquetas con imágenes fijas sobre la canción. Esa etapa me permitió ver la historia y el ritmo antes de animar decenas de tomas. La apertura quedó planteada como un pequeño recorrido: el aparato de casete, una laptop con la introducción hablada, la claqueta y la sesión. El máster musical entra después de esos dos segundos iniciales y sigue continuo.

Cuando el orden funcionó, probé movimiento en pocos planos. Un gesto, una respiración o un movimiento suave de cámara alcanzaban. Algunas conversaciones necesitaban turnos claros para que solo hablara quien correspondía. En el coro, en cambio, los tres músicos podían acercarse a los micrófonos y cantar juntos. Comparé pruebas de distintos proveedores y elegí por plano, según el resultado.

Ejemplo de una imagen ilustrada llevada a movimiento. Es una muestra de proceso, no el videoclip completo.

Montar también fue conservar

El montaje fijó entradas y duraciones por fotogramas. Guardé las decisiones en archivos de selección y línea de tiempo para poder reconstruir una revisión. Para color y efectos conservé los clips originales de cada proveedor. Un MP4 de revisión ayuda a mirar el conjunto; los originales son los que sirven para componer y corregir con calidad.

La postproducción sumó ajustes de color, brillos dibujados sobre instrumentos y tipografía sincronizada con la canción. Los brillos buscaron una estela cálida y orgánica. Las letras viven en una composición separada del video base, para poder ajustar texto y tiempo sin quemarlos en las fuentes. También preparé piezas verticales para redes a partir del mismo universo visual.

Prueba de la dirección de brillos sobre un instrumento.

Lo que hizo posible el clip fue mantener juntas dos cosas: libertad para probar y un registro claro de cada decisión. Podía volver a una imagen, cambiar una mano o un color y saber qué plano debía actualizar. La película creció por decisiones pequeñas, revisadas una a una, hasta que las escenas empezaron a pertenecer al mismo lugar.

El videoclip se estrena junto con el tema, el 25 de octubre de 2026.