"Pintame una escalera" es uno de mis clásicos desconocidos. Junto con "Bruja, nabo, chau", era de esas canciones que quería mucho y cuyo demo me gustaba, pero que necesitaban una emprolijada y un oído profesional para quedar a su altura.
Es la canción que canta un sueño que quiere ser soñado. Pero quien lo soñaba ya no lo sueña: sueña otro sueño. Es un poco surrealista por momentos, muy divertido, y para mí es el tema más espontáneo del EP.
Logramos conservar la frescura del demo original y esa falta de pretensión de una canción que solo quiere contar una historia de la manera más adecuada a su letra.
Canté y toqué todos los instrumentos salvo la batería. Bajo, guitarras, risas y palmas. Yo produje la canción y la mezcla la hicimos con el excelentísimo Max Capote.